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lunes, 6 de enero de 2014

"El profesor"

Adrian Brody interpreta en esta película, a un profesor que se traslada de instituto en instituto haciendo sustituciones de profesores que se encuentran de baja. Por todo ello, sus estancias en los centros escolares son cortas y esporádicas. En su última sustitución, entabla cierta relación afectiva con una profesora y además establece un puente emocional con alguno de sus alumnos. Por otro lado su vida está ocupada por la atención a su abuelo, al que visita en un hospital. Un pasado oscuro rodea una historia entre su madre, su abuelo y él mismo. Además, por si fuera poco, el profesor acoge en su casa a una joven prostituta a la que atendió en la calle después de una agresión.

Realmente nos encontramos ante una película dura, fría... que nos presenta a un buen hombre, un superviviente, que intenta llevar el bien y la coherencia de vida a los seres que le rodean, a pesar de que todo gira en su contra. La administración está empeñada en mejorar el instituto, pero solo para lograr un mejor precio del suelo que ocupa, despreocupándose de los alumnos en sí; las familias pasan olímpicamente de sus hijos, a los que quieren en el colegio simplemente para no tenerlos en casa; en la calle, la prostitución de menores abandonadas y desgraciadas campan por la ciudad; y los alumnos, vagan por el instituto sin interés, apáticos y desmotivados, frente a un profesorado que se rinde ante la evidencia, teniendo que atender socialmente a sus alumnos antes que educarles.

Un drama, ante el que el protagonista, casi vencido y desesperado, intenta aportar un poco de bondad, trabajo e interés en su entorno, especialmente por sus alumnos. Sin embargo el propio sistema arrolla con todo lo que se le pone delante. Aunque sustituye por poco tiempo en los colegios y el profesor podría no implicarse, su propia personalidad hace que su ser aporte un granito de arena en un entorno de incomprensión, falta de medios e inoperancia general.

Adrian Brody realiza una actuación seria, dura, dando credibilidad a un hombre perdido en la inmensidad de los problemas que le rodean. A su vez, el director, Tony Kaye, retoma el pulso narrativo que practicó en su estupenda primera película, American History X, recuperando su afán de presentarnos a la parte más desfavorecida de la sociedad norteamericana. El conjunto de actores secundarios resulta muy convincente, apareciendo en pantalla actores como, Maria Gay Harden, Cristina Hendricks, Blythe Danner, James Caan, Lucy Liu, William Petersen o Bryan Cranston. Pero sobre todo presenta un plantel de jóvenes actrices, que aguantan el pulso de un film cruel, árido, que juega con un drama tan real como la vida misma. Difícil de digerir.

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