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jueves, 26 de septiembre de 2013

"King Kong"


Tras el éxito, más que merecido, por la realización de la trilogía de "El Señor de los Anillos", Peter Jackson se embarcó en un nuevo proyecto, una nueva versión de "King Kong", que estrenó en los cines de todo el mundo en 2005.

Ya acostumbrados al estilo de dirección del director neozelandés, no sorprende encontrarnos con una película trepidante, llena de acción y por supuesto, con un metraje que llega a los 180 minutos. En este caso, pienso que la duración de la película es un hándicap, resultando un tanto excesiva, en la que el director simplemente busca espacio para mostrarnos un derroche de efectos y escenas visualmente impactantes, pero que terminan agotando.   

Sin embargo, esta nueva versión del gran gorila, comienza bien situándonos en la ciudad de Nueva York, en plena Depresión de 1929. La ambientación de la ciudad y de la situación de sus habitantes, en un momento de absoluta crisis económica, es acertadísima. El cierre de negocios, las colas para recibir alimentos, los rascacielos, el zoo de Central Park y el mundo de las varietés y el teatro, aparecen magníficamente descritos y ocupan la primera media hora de metraje. Es a partir de esta introducción, cuando comienza la aventura de nuestros protagonistas en su búsqueda de una isla perdida y de lo que se esconde en ella, hasta el retorno a Nueva York y la trágica conclusión de la historia.

Esta producción encierra no solo acción y épicas secuencias monopolizadas por el propio King Kong y por un sinnúmero extraños animales antediluvianos. Peter Jackson no olvida la parte sensible y desgarradora de esta fábula eterna. La situación del gorila gigante solitario que enfatiza con la protagonista, Naomi Watts, nos plantea momentos conmovedores y llenos de sentimiento, quizás en algún momento, rozando el ridículo, pero que terminan por llegar al espectador.

Entretenimiento puro, nos recuerda las películas de aventuras más pioneras y Peter Jackson no olvida su referente más importante: los efectos especiales. En este caso, vuelven a asombrar su calidad, sobre todo, de un King Kong creíble y prácticamente real. Junto al Oscar correspondiente a los efectos especiales, recibiría los correspondientes a mejor sonido y efectos sonoros, demostrando su total dominio de la técnica y mostrándose como un creador visionario de mundos fantásticos. 

La ya mencionada Naomi Watts, interpreta a la corista que enamorará a la bestia. Le acompañan Adrien Brody, Jack Black y Jamie Bell entre otros. Sin embargo el gran protagonista, como no podía ser menos es al fantástico King Kong, el último de su especie, que cae bajo el influjo de la bella protagonista y termina muriendo a manos del mundo al que llamamos civilizado, en el que solo se busca el éxito y el reconocimiento propio, olvidándonos de los más básicos valores que nos ofrece la vida. Ojala aprendamos de esta hermosa fábula.

2 comentarios:

  1. Aunque le sobran algunas escenas (esa estampida de dinosaurios, esos insectos gigantes y la tontería de la pistola...), en general me gustó mucho, bastante fiel a la original. Tengo que ver la versión Extendida, la cual sólo se ha distribuido a día de hoy en los EEUU. Más monstruos, supongo. :D

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  2. totalmente de acuerdo contigo... No hace falta que dure 180 minutos... Pero si no es asi parece que a Peter Jackson le da algo.

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