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miércoles, 7 de agosto de 2013

"El nombre de los nuestros" - Lorenzo Silva

Hace algunos meses en el libro "Algún día" de Teo García, ya tuve la oportunidad de reseñar unos de los escenarios de la derrota de Annual de 1.921, sufrida por el ejército de Africa español frente a las tribus rifeñas de Abd el-Krim. En este caso se trataba de la posición de Igueriben. Tras su lectura, me quedé con ganas de conocer más sobre el desastre y las matanzas de tropas españolas en esas latitudes. Por recomendación de un buen amigo de Hislibris, adquirí este libro. Así que me he decidido a reseñarlo.

En esta novela editada en el año 2.001, el escritor nos traslada a tres posiciones, las más occidentales del frente que fue atacado y rebasado en el verano de 1.921. Nos referimos a Sidi Dris, Talilit y Afrau. En este caso, la primera y tercera, eran puntos fuertes con salida al mar. Por ello, además, el relato nos traslada a bordo de la cañonera "Laya", la cual, junto con otros buques intentaría la evacuación de tropas cuando la defensa de las posiciones fue ya imposible. 

Los protagonistas del libro, son realmente los auténticos sacrificados en la operación, es decir, la tropa, ya sean soldados y suboficiales. Bien es verdad que además, asistimos a algunos actos de heroísmo protagonizados por oficiales de bajo escalafón (capitanes y tenientes), pero en definitiva, la tropa, incluida la milicia marroquí adscrita al ejército, fueron los absolutos protagonistas de la defensa de los puestos avanzados. El autor pone nombre propio a los personajes que protagonizan el libro, no así a los altos mandos, a los que apenas nombra. Además llama la atención, que no trata a las tropas como españolas, sino como europeas, y la verdad es que no alcanzo a entender el porqué de esta decisión.

El autor a lo largo del libro, nos plantea las dificultades y necedades planteadas por los mandos a comienzos del verano. La idea de sembrar la zona de puestos mal defendidos y mal avituallados, lo único que hizo fue facilitar al enemigo la aniquilación progresiva de todo el frente avanzado, con lo que los rifeños llegaron hasta las puertas de Melilla. Además las tropas estaban pobremente preparadas y equipadas, con munición muy limitada, aún teniendo algunas ametralladoras. Con todo ello, el ánimo era escaso, ya que sabían que en caso de ser sitiados, los puestos difícilmente podrían ser apoyados o liberados y además del enemigo, el hambre y la sed harían estragos entre los defensores, como así se pudo comprobar posteriormente.

Es interesante la visión de los integrantes de la cañonera "Laya". Estos intentaron con diferentes resultados, apoyar y evacuar las posiciones con salida al mar. La situación vista desde los barcos difiere, por su posición, una barbaridad de lo sucedido en los propios fortines defensivos, pero nos acerca las diferentes actuaciones y las limitaciones que encontraron en las operaciones de retirada. 

El autor nos traslada las reacciones de los soldados frente al ataque de las tribus montañesas. Desde momentos de histeria, pasando por la locura e incluso la cobardía, hasta los momentos más heroicos, que son muchos, marcan toda la extensión del libro. Es de reseñar como el autor ensalza la figura de las tropas indígenas del ejército español. Si bien algunos de ellos se pasaron al enemigo, otros muchos defendieron hasta el final y de manera ordenada las posiciones, siendo fieles a los oficiales y sacrificándose en la defensa, al igual que los españoles.

Además de ser un relato bélico muy bien redactado, con sus miserias, barbaridades y atropellos, el libro pretende criticar la actuación de los mandos y de los políticos y autoridades que se encontraban en ese momento en la península. De como el adinerado, gracias al pago de cierta cantidad podía librarse, no solo de viajar al frente africano, sino además de evitar salir en las patrullas... Esta crítica a una sociedad aburguesada, en la que se sacrifica al pobre para bien del rico, sobrevuela durante toda la lectura. Sin embargo no olvidemos que ante todo es un homenaje a los chavales que murieron en tierra africana y a los que dieron la vida por un país que a lo mejor, en ese momento no se lo merecía. 

En el prólogo el escritor apunta: "Ciertos detalles relevantes de la historia proceden de la experiencia y los recuerdos del sargento del Ejército de Africa Lorenzo Silva Molina (abuelo del autor). Este libro quiere ser, en su limitación, un homenaje a él y a aquellos olvidados soldados de (Regimiento) Ceriñola, que padecieron el infortunio de encontrarse a la vez en el peor lugar y en el peor momento y que se vieron obligados, por ello, a sacrificarlo todo a cambio de nada".