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viernes, 26 de julio de 2013

"El vuelo"


Un piloto de una línea aérea americana con problemas de alcohol consigue evitar un gravísimo accidente del avión que pilotaba. Su pericia y conocimientos consiguen salvar de una muerte segura a los pasajeros del vuelo que el comanda. Sus problemas de alcoholismo, que ni siquiera el admite, su inestable vida personal y la investigación encargada de buscar las causas del accidente, conforman la trama de la última película dirigida por Robert Zemeckis e interpretada por Denzel Washington.

En el primer cuarto de hora, la película nos cuenta cómo sucede el accidente y la manera en que nuestro protagonista evita un siniestro, que de otra manera, hubiera causado la muerte de todos los pasajeros. Sin ser ningún especialista en accidentes aéreos, la primera impresión que tengo de esta parte de la película, es que resulta bastante inverosímil. Pienso que para lograr un enfoque efectista no era necesario plantear los sucesos previos al accidente de manera tan, digamos, increíble. De todas maneras, entiendo que se exagera en la consecución de los hechos, para demostrar la habilidad del comandante.

A partir de ese momento, la película se centra al 90% en la figura interpretada por Washington. El director nos presenta a un hombre alcohólico, consumidor de drogas, divorciado y absolutamente irresponsable... pero también, un piloto consumado y conocedor de su oficio. Sin embargo, las consecuencias del accidente, le producen pensamientos contradictorios, los cuales se van observando y analizando, gracias a la estupenda actuación del actor. Un interprete, perfectamente conocedor de su carisma ante la cámara y que es capaz de trasladarnos los desequilibrios y bandazos en la vida del protagonista. No por casualidad su interpretación fue nominada en los últimos premios Oscars de Hollywood.

El otro 10% del trabajo actoral es prácticamente atribuíble a la actriz Kelly Reilly. Es un papel, con el que el director intenta equilibrar la figura del piloto, mediante la aparición de un componente femenino que comparte las debilidades y miedos del protagonista y, que además, podría ser su tabla de salvación. Quizás su personaje, queda bastante diluido a lo largo de la película, hasta parecer meramente testimonial, sin conseguir darle el empaque buscado.

Zemeckis ha logrado que actores como Don Cheadle, John Goodman, Melisa Leo y Bruce Greenwood, ejerzan de meros actores secundarios, sin lograr realizar actuaciones señaladas, posiblemente por lo limitado del guión. Un guión que en mi opinión soporta al ciento por cien el actor protagonista, pero que deja cabos sueltos y da algunas inexplicables soluciones dentro de la trama, solo para conseguir la perseguida pretensión del director, es decir, buscar un final relativamente sorprendente y que toque la emotividad del público.

Un film ligeramente pretencioso, que sin embargo Denzel Washington consigue defender con dignidad mediante una gran interpretación.

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